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La renovación Iberoamericana fue un proceso iniciado con la XXII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cádiz (2012) y avanzado en las Cumbres de Panamá (2013) y Veracruz (2014). El proceso permitió identificar las nuevas prioridades de la Cooperación Iberoamericana, en base a la priorización de temas de agenda regional, al mismo tiempo de implicar una mejora en la  organización de las Cumbres; acordando brindarles una periodicidad bienal a partir del 2014. En ese marco, se delega a las Reuniones de Ministros de Relaciones Exteriores y Reuniones de Coordinadores Nacionales y Responsables de Cooperación un mayor grado de responsabilidad a fin de dar seguimiento y monitoreo al grado de implementación de los mandatos emanados del encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno.